Estaba yo en una llamada con mi padre y una amiga del alma reflejándonos el uno al otro los contenidos de nuestros corazones. Fue tan hermosa la vulnerabilidad que nos estábamos compartiendo. Fue entonces una grandísima sorpresa verla a ella excusarse un momento para escribir a solas. “Es que quiero escribirle algo a Sebas sobre cómo lo veo a él ahora, quiero darle algo que pueda recordar cuando se sienta triste y solo.”
Continué entonces recreeándome con mi progenitor en conversaciones de aquellos temas serios que los hombres pretenden sólo les interesa a ellos.
Y luego volvió ella y nos leyó en voz alta la siguiente eulogía. Os presento aquí entonces esta eulogía para mi romance:
“Él habita el borde del cielo, donde las preguntas flotan con el viento. Él habita al borde del extremo donde la luz y la oscuridad se consumen en el duelo. Piensa en el mundo como quien lo acaricia; es el filósofo y poeta de las historias ficticias, astrónomo del asombro, es quien rescata de los escombros la belleza de lo que otros dan por perdido, lee en las constelaciones la memoria del olvido…
Hombre del cabello colocho, esculpe los números como Geppetto a Pinocho, hace de las experiencias un algoritmo para encontrar el aforismo que le revela la verdad de ser completamente él mismo. Sus manos saben de melodías tristes; a veces se refugia en algunos chistes para poner color a sus días grises, le pone curitas a sus viejas cicatrices…
Toca la guitarra para sostenerse, para que el alma no se le caiga, para poder leerse, pero las grietas del pecho le piden que consiga perdonar al fantasma que en las noches lo castiga; el dolor le pide que por favor ya no persiga lo que al alma contradiga, le pide que abrace lo que a él también lo abriga, que se dé cuenta de que la vida es su amiga..
Ama con profundidad tan sincera, tan intensa y contenida; le ha costado poner la medida para que el otro no le reviva la vieja herida, pero ahora está más cerca de encontrar la salida para poder dar la bienvenida a todo eso que merece, a recibir a cambio el fruto de lo que ofrece..
Y aun así, espera, como la paciencia de los planetas, como los bocetos borrados de los pintores y los poetas, con la fe de quien cree que el amor verdadero no necesita esconderse, ni a la incertidumbre someterse; ahora entiende que el amor es más sencillo de lo que parece, que a la ley universal obedece cuando dice que al seguir la luz la vida crece..
Él quiere que le amen sin armaduras, que vean su luz incluso estando a oscuras, que se rían de todas sus locuras, que se ensucien las manos con él haciendo travesuras…
Espera a quien comprenda que amarlo es aceptar lo infinito, a quien encuentre la grandeza con él en lo poquito, quien encuentre en sus brazos su sitio favorito..
No es mucho lo que pide; un amor así es el deseo de todas las personas, es el ADN amando los cromosomas, que se unen para crear del amor todos los idiomas…
Él es un alma sensible; él ve posibilidades en lo que muchos creen imposible, su esencia resulta inteligible para los que no saben ver el misterio en lo invisible…
Y aun así se queda esperando el siguiente paso para no perderse dentro; él sabe que solo regresando al centro recupera el aliento, que a pesar del agotamiento, a la vuelta de la esquina volverá a estar contento..
Amigo mío, hermano del alma, te pido de corazón que regreses a la calma, que escuches atento al destino que te llama; no dudes que ahí afuera existe esa alma que te va a acompañar dichosa en tus crisis y en tu cama…
Hermano mío, abraza tu sensibilidad y tu fuego, juega sin miedo este juego, y no dejes nada para luego; recuerda el poder que tienes y aunque la gente no te entienda a veces, la puerta de tu corazón no cierres, porque lo que tú ofreces es el mismo poder que hace que florezcan los claveles…
Un 21 de Diciembre del 2025.


Leave a Reply